El rey del carnaval

Latitud 09 de Marzo de 2014

El rey del carnaval

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Foto: Jose Esteban Rolong

Bajo diferentes compases musicales y personajes en distintas partes del mundo, el carnaval llega a su fin. El autor encuentra lazos comunes con el Caribe: herencias africanas y mediterráneas.

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Roberto McCausland Dieppa

Durante los meses ‘barloventos’ (de brisas) en el Caribe, nos abastecernos espiritualmente. Esto lo reflejamos no solo en nuestras vidas familiares sino también en el campo social, y en nuestro trabajo. Este año, más que nunca, cuando el hemisferio norte pasa por un invierno tan crudo e ‘infernal’ en Estados Unidos, el Mediterráneo, África, especialmente África del Norte, despedimos por estos días la celebración más importante de la temporada: el carnaval. Muchos olvidamos qué tan regidos y apegados somos a los ciclos naturales, al rito del ‘anuncio del principio de la primavera’, fuesen festivales bacanales, carnavales en Roma, Venecia, o en la antigua Grecia o el Caribe. El reconocimiento de la energía primal en nuestras vidas es in-negable. Esta energía básica humana y concreta, ya reconocida, cumplida y aceptada da entonces campo para la buena vida social, personal y religiosa, como describen Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, en el Libro del buen amor, y los tratados de la buena salud y cohabitación’, de Maimónides.

  De las celebraciones saturnales (fin de año)  hasta el rito del comienzo de la primavera, es decir el carnaval, y de los más de cinco mil ochocientos años de cultura mediterránea y luego caribe, surge un carácter aparentemente gracioso y chocarrero,  pero en realidad idóneo, capaz, poderoso y riguroso en su objetivo. Principalmente, engendrado de Baco y Dionisio, un reflejo de nuestras ligas primales, y nuevamente, como mucho de nuestra cultura caribe, de origen clásico-griego, este rey, presunto dios de la noche, espíritu burlador y de la mala poesía. Pero se encuentra aún en nuestras leyendas. En la mitología, este personaje crea sátiras del dios Zeus o Apolo, recalcando su amor por el poder y la procreación; se burla de Afrodita imitando su sensualidad y su gusto por las sandalias exóticas

–algo personal del género–; a Hephaestus (Hefestos), el Vulcan ‘herrero’, dios de las armas, lo enloquece  tanto que Apolo  envía al exilio a este descendiente de Baco.

Un celoso juez y crítico burlador ‘mágico’, a este emprendedor y descarado personaje Sófocles le escribe;  Luciano le da la capacidad magistral sobre Atenas; Platón utiliza el humor ‘viperino’ para abatir a políticos,  y Alberti recalca su importancia social para el mantenimiento del orden. Al igual, escritores como Thoreau, Swift y Bacon  manejan este personaje como Robert Schumann en sus escritos musicales utilizaba los caracteres ‘filisteos’: para justificar y renovar nuevos estilos. Nada menos que el gran Goethe, en su magnus opus Fausto recrea la ‘transformación’ humana de este protagonista comediante dedicado a obtener resultados deseados sin responsabilidad social. Luego, Franz Liszt lo envuelve en carácter de bailarín violinista gitano, seductor de damas de ‘czardas’ –los bares y casetas de baile popular.

Cada martes de carnaval, el día de la muerte de Joselito, el Caribe colombiano, en Petersburgo del siglo XIX, aparece Pietro, o Petruschka, una marioneta tradicional rusa con alma y espíritu de nuestro celoso burlador. Petruschka, en ‘Mágica’ vida se enamora de una bailarina; a fuerza y sarcasmo, la pierde. Todos los martes de carnaval ‘Petroburgesinos’, este emprendedor marioneta monarca, entra en vida y  muere para retornar en un próximo carnaval.

Pero, la realidad es que parece ser obstinante e inmortal. Reaparece como el ‘bárbaro mago’, salvaje juez supervisor del rito en el cual una bailarina orgullosamente muere por el exceso de baile en la mitología carnavalesca rusa. Las leyendas, el ballet y su música ‘Petruschka’ y  ‘El rito del comienzo de la primavera’ quedan legados universalmente por Igor Stravinski en sus grandes ‘ballet russes’. Igor lleva la expresión primal, salvaje, ruda y sensual a las grandes salas de música y danza.

Nuestro obstinante rey reaparece como Kaspar en Alemania, Pulcinella en Francia, Jakel en Dinamarca, Punch en Inglaterra, Vacilache en Rumania, Vitez en Hungría y para nosotros en Barranquilla, el folclórico rey Momo del Carnaval.

Desde la mitología griega a nuestras vidas quién pensaría  que nuestro carnaval no solo mantiene y guarda nuestra idiosincrática música, danza, lengua y leyendas sino que al igual es un continuum del legado cultural humano universal engendrado en los cientos de años de cultura mediterránea y caribe, y en realidad cultura universal.

Me encuentro conversando con Ismael Piñeres, productor de programa de radio en Uninorte FM Estéreo, sobre temas en común, música clásica y autóctona –concretamente, historias que producen cuentos y luego se van convirtiendo en leyendas recurrentes, creando cultura vigente. Repasamos la liturgia carnavalesca de nuestra ciudad y … !Eureka!…  Desde la Guacherna y la Lectura del Bando, pasando por la Batalla de Flores, siguiendo al desfile del rey Momo, y culminando con la recurrente muerte de Joselito y su resurrección anual, ‘el rito del comienzo de la primavera’ y nuestro carnaval con sus danzas y expresiones entrelazan dos culturas aparentemente distantes. Fuera de todo, en la expresión corporal en vivo  de las danzas en las dos culturas es inesperadamente similar, casi igual en instantes.

Descubriendo las escondidas ligas comunes entre culturas aparentemente distantes enriquezcamos nuestra propia experiencia y gocemos en nivel aún más profundo nuestra herencia mediterránea, africana, europea, es decir mundial, que es el carnaval y su sentimiento humano.

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