Dulce y buena música

LATITUD 05 de Abril de 2015

Dulce y buena música

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“Idiomas musicales europeos, africanos y caribes en Barranquilla”.

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Roberto McCausland Dieppa

Por estos días Mozart está de Festival en Bogotá. En Barranquilla recientemente se le rindió tributo a Alberto Assa, fundador del Concierto del Mes, en el decimonoveno aniversario de su fallecimiento. Fue con un concierto en el Teatro Amira de la Rosa, con un pianista ruso radicado en Colombia. La música enmarcó además la Cátedra Europa con representantes de la música de grandes quilates, entre ellos una leyenda: Chucho Valdés, con el piano en el centro de la escena. Fueron tres programas musicales en nuestro ámbito, porque además de Sergei Sichkov y Valdés estuvieron Brunetti y Pacchioli. Barranquilla va rumbo a fortalecerse como centro musical y artístico del Caribe.

Para Wolfgang Amadeus Mozart, el piano era simplemente el medio de expresión temático, didáctico y modus vivendi. Su padre le exigía que compusiera para el ‘instrumento’. El instrumento o el piano eran como el medio social; parejas se conocían, comenzaba el cortejo —necesario para conocimiento y el entendimiento de sinfonías, conciertos, canciones y piezas operáticas—, esencial para el buen vivir de compositores.

En la época se vendía la música en partitura a priori –como un download hoy día– en reducciones simples de piano al público (dando a conocer la música antes de programación). Luego, salones y salas de familia en donde se compartía el último hit musical… digamos… de Verdi o el compositor en auge, todos sentados y alrededor del piano escuchando y conociéndose a la vez. ¡Sutil y simple delicadeza, alegría romántica intemporal!

Mozart era un compositor, primeramente de obras dramáticas: óperas (precursor de cine), su pasión. No existía libreto, cuento, drama, leyenda, es decir obras teatrales dramáticas contemporáneas o clásicas fuera de su conocimiento. Como complemento, pocos cantantes dramáticos en Europa escapaban de conocerlo. Y luego, plétoras de ideas melódicas de Mozart inspiraron a su amigo Ludwig, especialmente.

Traducido a los conciertos de Barranquilla, como pocas ocasiones, Wolfgang Amadeus lució en sensible y sutil liricismo pianístico en El Concierto del Mes. Mucho más común es interpretar Amadeus como precursor motívico (rítmico) de Ludwig, que lo fue. Lo especial del pianista invitado como protagonista de ese concierto, Sergei Sichkov –de quien intuyo debe conocer bien el trabajo vocal de Schubert, Schumann Brahms y compositores de canciones y poemas en música– es el liricismo, el sentido de la melodía e inflexión derivada de la voz humana.

Fue un repertorio de Bach, a Mozart, luego Schumann, al Don Juan ‘lisztiano’ de Amadeus.

Luego, siguiendo en rumbo norte como el río, al crecer las ciudades igual aumentaron los sonidos. Así ocurrió en la Cátedra Europa. Laurent Brunetti (voz) y Mario Pacchioli (al piano), un programa de canciones franco-suizas lleno de humor y filosofía galia.

La fluida interpretación del Tango de l’avarice tomando humor sobre el sonido del idioma francés. Y Quand il pleut sur París, la más sentida, así como Chanson d’amour sonaron con la perspicacia, intuición y disciplina mozarteana clásica, sobre todo, el pianista.

Y si el Tango de l’avarice fue un home run, como Guiseppi Verdi lo fue durante su vida, Chucho Valdés –y su cuarteto de percusión, bajo y cobres– se lució con el Timba tango cubano, dedicado a su mujer. Luego un Bésame mucho, de su grabación con Mayra, conmoviendo al público y al rector de la Universidad del Norte, sede de este programa especial.  Necesario también mencionar el virtuosismo melódico del trompetista Basilio.

Así, el Caribe lució en fusiones de jazz, canciones directamente de claves africanas, y el piano nuevamente al centro de escena, esta vez con improvisaciones, con toques caribes, sonoridades impresionistas francesas, algo de Rachmanninov y la inferencia de las dulces melodías vocales de Amadeus continúan después de más de doscientos años de programación, ahora en manos de Valdés, en nuestra ciudad, nuestros centros musicales y artísticos entrenzados entre idiomas musicales europeos, africanos y caribes. Bueno, la dulce y buena vida caribe.

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(www.Dieppa-music)

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